La boda será quizá uno de los acontecimientos más importantes en la vida de una persona. Una ceremonia que formaliza el deseo de compartir el resto de la vida con otra persona. Un momento de felicidad y optimismo para todos. Mas no por ello debemos dejar a un lado las precauciones; lo cierto es que desgraciadamente el matrimonio en ocasiones no resulta como hubiéramos esperado. El amor se acaba y la pareja se rompe.
Teniendo presente este punto no está de más plantearse con calma algún tipo de acuerdo previo al matrimonio sobre la distribución de los bienes de la pareja en caso de una hipotética ruptura. Este tipo de acuerdos, que si bien pudieran dar una cierta impresión de falta de confianza en la pareja, facilitarán en gran medida el duro trámite de la separación, si ésta llega.
En cualquier caso, debemos tener claro que si no tomamos ninguna disposición al respecto estaremos aceptando tácitamente la legislación vigente en el lugar de residencia, que no siempre va a coincidir con nuestras preferencias. Aunque sea algo incómodo lo mejor es hablarlo entre los miembros de la pareja.
Los acuerdos prematrimoniales, también llamados capitulaciones matrimoniales, se dividen en tres grandes categorías, o regímenes, principalmente: